viernes, 31 de diciembre de 2010

"Mi mayor deseo para el 2011 es no tener que desear nada para el futuro 2012."

Foto: http://viviendosanos.com/2008/05/muerdago-una-planta-magica.html

Sentado como quien espera aquel autobús en una estación sin retorno. Sentado como quien aguarda a alguien, en fechas tan señaladas, mientras la nieve danza y fenece en sus hombros. Sentado como quien desea contemplar algo: un paisaje, una persona, un instante ajeno, un año que se marcha... Sentado en una vieja silla carcomida por el desdichoso tiempo era donde estaba sin esperar a nadie, sólo a mi eterna y meditabunda mente.


El tiempo aprimaba y se aproximaba para mí. Mas cómo llegé a éste punto ni yo mismo conocía. Sólo sabía que había pasado tanto en múltiples sitios y con cuantiosas personas que pararse a pensar en cada uno de esos instantes haría que lo poco de hoy, de esta efímera vida, cesase demasiado rápido.

La mente, mi mente, llegó acompañada de aquella ilustre imaginación que tiempo atrás, en mis desdichas y mis fugazes historias, me acompañó tantísimo haciendo gala de una gran perseverancia. Miles de imágenes pasaron por mi retina sin tiempo de poder fijarme en ellas. Miles de imágenes como miles de historias sucedieron en esta corta vida que viví antes de que la parca, lejana pero tan próxima por momento, se me llevara de este viejo objeto de madera podrida por el paso del temporal.

¡Qué mil historias! Algunas fueron de una gran comedia, pero no de la moderna, de la clásica, de la que, en aquellas vidas, fue tan gloriosa y magnánima. Otras fueron historias de pura tragedia, haciendo honor a aquella Grecia Antigua y al ilustre Sófocles. Una tragedia de derroche melancólico de lágrimas... una tragedia que, como sucedía, el destino (gran desconocido) tenía preparado para mí y para mis allegados. Otras batallas fueron triviales, momentos que no formarían jamás una obra maestra pero que, pese a todo, ahí debían de estar para hacer mucho más llevadera la breve crónica. Otras pocas obras fueron momentos para remarcar, el conocer de nuevos aliados, el fervor de la batalla con tu gente ahí, la alegría de encontrar manos tendidas para resurgir con más ímpetu y vehemencia, obras equiparables a "Don Quijote" con su fiel compañero y amigo, Sancho Panza. Otros relatos, mínimos en este caso, fueron en relación al amor... pocos se salvarían, en mi moribunda opinión, de la quema de purificación pues pocos son merecedores de ser recordados.

Ella no entendía nada de ésto. Sólo esperaba que me consumiera en la brevedad de mis días para podérseme llevar al nuevo renacer como si de un fénix, ave lengendaria y mitológica, se tratase. Y yo lo sentía, sentía como había desaprovechado a múltiples ocasiones el poco tiempo que conocía que podía gozar pero en otros ¡hay en otros! en otros los amorticé como nadie los amortizó antes.

La parca ya se me aproximaba rauda y veloz, sabía que no quedaba más que siete pequeños compases del viejo reloj situado en la obscura pared que cedía ya por momentos, dejando ver la nueva vida gloriosa que muchos desearon con anhelo. Alzó la guadaña y aterrorizado me hallé pues era el momento, el momento de ser juzgado en el más ostentoso averno o en el majestuoso y pueril monte eterno.

Alzó su mortal arma y como si de un rayo que parte un árbol se tratase, hizo, al duodécimo gran compás, ajusticiar la efímera, para unos, y eterna, para otros, vida de aquella alma en pena comida ya por la gloriosa época que marcó.

¡FELIZ 2011 PARA TODOS/AS Y GRACIAS A TODO EL MUNDO POR EL 2010!


"Mi mayor deseo para el 2011 es no tener que desear nada para el futuro 2012."

Jael Roy.

martes, 14 de diciembre de 2010

¿Mi seguridad? ¡¿Dónde?!

                                Foto: http://eldelfusil.blogspot.com


¿Seguridad? ¿Qué diantres es? ¿Existe? ¿Dónde está? ¿Para quién? ¿Nos beneficia?

Seguramente todos conozcamos algunas respuestas a las preguntas previas que formulé. En otros casos querríamos saberlas y en otros, las desconocemos totalmente.

La gente habla, los interesados en mentir lo que el ciudadano de a pie ve, que la seguridad policial, en este caso, sí que está y que siempre están para "ayudar" en el "menor tiempo posible". A veces, ante tales aberraciones, uno debe reír, reír, reír y volver a reír. De estar, están, eso es indudable sino ¿qué hacen con los impuestos que "recolectan" de los trabajadores para ésto? Así que de existir, existen. El problema es que no se ubican donde deben ni muchísimo menos.

Empecemos con las patrullas. Si al día ves dos coches de patrulla, amigo, estás de suerte porque lo más normal es ver sólo uno ó dos (en mi caso porque hay un cuartelillo cerca). Después sólo están en los lugares más punteros donde hay más agitación delictiva. Parecen ignorar que todos los lugares son susceptibles de mil y un problema. Sin mencionar si de verdad hacen la guardia o simplemente se dan un paseo. Quiero creer que sí la hacen.

Seguimos con el tiempo. Tú sufres un altercado y llamas a tu seguridad para que vengan a socorrerte o a mediar en un conflicto que se pudo ir de las manos pero, esta espera, suele llegar a tardar más de tres cuarto de hora o, incluso, horas. Tiempo suficiente para que el problema se haya solucionado de mala manera. Tanta seguridad pagada por el trabajador (mis padres, en este caso) para que vengan cuando todo ya ha finalizado. También decir que algunas veces, pocas a mi parecer, sí llegan rápidamente y a tiempo de que las palabras vayan a más.

Continuamos con las "ayudas". Una vez que vienen para ayudarte te das cuenta que más que ser un medio de solución se vuelven un problema todavía mayor. Me explico: creo que todos hemos visto alguna vez o más de una, por desgracia, las vejaciones que sufren las personas o en caso más graves las palizas, abusos de poder o, incluso, muertes que efectúan nuestra seguridad ¡por altercados con escaso o nulo peligro!

Otra cosa más: su inmunidad. Palabra de un policía contra palabra tuya... estás perdido, gana él. Da igual que te hayan partido un brazo o vejado o abusado de ti como quisieron si no hay testigos o pruebas ellos siempre llevarán la razón y ésta les será dada (aunque no la tengan). Luego no te dirijas a ellos de mala manera porque, ojo, ya te meten un "puro" por ello. Claro está, ellos sí te pueden tratar de lo que quieran porque, claro, no hay pruebas ni testigos más que tu palabra que no sirve absolutamente de nada.

Por último, corrupción. Y puede que no sea la última cosa. La corrupción de la seguridad del ciudadano, como siempre, en todos lugares y a todas horas. No tienen suficiente con todo para, encima, pasar a ser tu "inseguridad" cuando tú, tus padres o tu familia paga para que sea totalmente lo contrario. Luego quieren que éstos nos protejan. ¡¿Cómo?!

Por no hablar de otras muchas más cosas (como el favor siempre a la clase rica) de nuestro queridísimo intento de paz ciudadana a base de unos impuestos.

También he de remarcar que hay policía o seguridad en global que cumplen con su deber y que es algo que es digno de admirar dado que a veces se enfrentan a arduos problemas. Así que para éstos: GRACIAS.

Jael R.


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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Literatura Vs Cine.

              Foto: http://www.revistamu.com


¡Cuánto daño está haciendo el cine a la literatura!

Vivimos en unos tiempos donde aquel que cree haber visto una película tiene derecho a criticar ya no sólo la película sino también el libro. Creen tener el don de humillar o enaltecer gracias a la adaptación, paupérrima en su mayoría, de un director de cine.

Parece ser que olvidamos que el mundo lo rige el dinero y que el señor encargado de dirigir el filme le interesa bien poco matar a nuestra imaginación a sangre fría y hacer un relato fiel de la novela que representa. Le basta con poner cuatro caras y/o cuerpos hermosos y seguir algo el hilo que detalla el libro para poder recolectar de miles de personas el dinero para abastecerse durante largo tiempo. Por desgracia, las películas acaban siendo un auténtico desastre y el espectador ingenuo que va a verla puede salir maldiciendo la película yendo también en el pack "Maldición" el libro de susodicha peli.
Es entonces cuando se crea un grupo de crítica destruyendo todo a su paso. Es entonces cuando empieza la ignorancia literaria humana.

Un ejemplo claro es Crepúsculo de Stephenie Meyer. Muchísima gente salió asqueada de la adaptación y batizinaban por doquier lo malísima que era, novela incluida. A otras personas les gustó sin más. Pocos supieron separar bazofia o no cinematográfica con exquisitez o no literaria.

La realidad es sencilla: Poca gente va a ver una película con el libro leído (me incluyo) pero luego el desastre o no que haga el director en base a la novela repercutirá en si algún día la leeremos o si nos dedicaremos a criticar día y noche.

Lo que está claro es que vivimos, por desgracia, en un país de incultos literarios y que en su inmensa mayoría se dejan arrastrar por el lucro de los directores dejando morir así su imaginación. Lo que no es posible es que uno se sienta ridículo por hablar de un libro porque cuatro catetos odien la película y no hayan ni leído la tapa de la novela.

Empecemos a separar y a opinar como es debido. Al César lo que es del César. Al cine lo que es del cine. Y si una película no te gustó, a la lectura joven amigo... Puede que aprendas que hay cosas que cambian mucho según como se lea.

Jael R.



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